lunes, 31 de octubre de 2011

Tu violín



En cada acorde de tu violín deseo amarte,
con toda la pasión que de mi alma emana,
eres la melodía, dulce tonada, eres el arte, 
tus exquisitas notas a mi alma engalana.


Con cortesía, con elegancia, coges el arco,
esa vara arqueada que en mano diestra
con experiencia y talentosa, dibuja un marco,
frota las cuerdas, y haces que suene tu obra maestra.


En la magia de tus manos, las notas cobran vida,
al ir pasando el arco, con elegancia en cada cuerda
haces al escucharlas que yo me sienta estremecida,
al percibir aquella melodía que nos unió y mi alma recuerda.


Continúas frotando las cuerdas de tu violín,
sus acordes se esparcen flotando por el aire,
cual brisa fresca, perfuman las mañanas de mi jardín,
dibujando en mi piel, deseos encendidos con gran donaire.


Las más dulces tonadas sigo escuchando con tu ternura,
son requiebro, amor, gozo, cariño y mimos para mi alma,
me elevan hasta el cielo tus agasajos, tu atenta galanura;
y aparece una rosa de espinas despojada que me trae calma.
 
Cada nota que emerge de tu violín es para amarme,
con la lisura y la alegría que tu alma exhala,
eres la sutileza, sedoso arpegio que hace abrasarme,
dulce deleite, tu música, hoy se vistió para mi de gala.


Chelo Álvarez
©Derechos reservados.
 

 

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